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Síntomas

El párpado caído que nadie podía explicar

Por qué un párpado caído con una pupila más pequeña del mismo lado puede apuntar hacia el pulmón, y qué evaluación se necesita.

En resumen

Guía sobre el párpado caído (ptosis) como posible señal de un tumor pulmonar, con los tres patrones que cambian la evaluación.

Lo que suele resultar ser un párpado caído

Casi todos los casos de ptosis (párpado caído) son mecánicos y sin peligro. La causa más común, por mucho, es la edad. Con los años se estira el tendón que sube el párpado. Ese cambio llega despacio, a lo largo de años. Suele tocar los dos ojos, uno más que el otro. No duele. Y deja las pupilas del todo normales. El resto de los casos también tiene causas comunes. Usar lentes de contacto por mucho tiempo. Cirugías del ojo anteriores. Un párpado hinchado por un orzuelo o un chalazión. O una caída de nacimiento, de toda la vida.

Lo que obliga a mirar un párpado caído con cuidado no es el párpado. Es la pupila que está debajo. Y es lo que pasa en ese mismo lado del cuerpo.

Los tres patrones que cambian la evaluación

Los médicos ordenan una caída nueva sobre todo por el tamaño de la pupila.

Caída con una pupila más grande de ese lado. Suele traer visión doble, dolor en el ojo o dolor fuerte de cabeza. Apunta a una parálisis del tercer nervio craneal. Puede deberse a un aneurisma. Se trata como una emergencia.

Caída que va y viene. Empeora al final del día o tras usar mucho los ojos. Trae visión doble, con pupilas normales. Apunta a la miastenia gravis, una enfermedad de los nervios y los músculos.

Caída con una pupila más pequeña de ese lado. Apunta al síndrome de Horner. Son tres signos clásicos: un párpado algo caído, una pupila chica y menos sudor en esa mitad de la cara. La diferencia entre las dos pupilas se ve mejor en un cuarto oscuro que con luz. Además, la pupila del lado malo tarda en abrirse cuando se apaga la luz. El síndrome de Horner no es una enfermedad en sí. Es una señal de que algo cortó el paso de una vía de nervios. Esa vía sale del cerebro, baja al pecho, sube por el cuello junto a la arteria carótida y llega al ojo.

Por qué el síndrome de Horner apunta hacia el pecho

Esa vía pasa por la parte alta del pecho. Por eso un tumor en la punta del pulmón la puede apretar. Esos tumores se llaman de Pancoast o del surco superior. Suman del 3% al 5% de todos los cánceres de pulmón. Y se portan distinto a los demás cánceres del pulmón. Casi nunca hay tos ni sangre al toser. El primer signo suele ser dolor de hombro, presente hasta en el 96% de los casos.

El patrón que hay que notar empieza así: una caída lenta y callada, con la pupila chica. A eso se le suma alguno de estos signos. Dolor en el hombro o el omóplato que ningún golpe explica. Dolor que baja por la cara interna del brazo. Adormecimiento u hormigueo en el dedo anular y el meñique. Falta de fuerza o músculos flacos en la mano. Voz ronca. O haber fumado. Con estos tumores se han descrito demoras de cinco a diez meses para dar con el diagnóstico. Pasa justo porque cada pieza se revisa por su lado.

Hay otras causas a lo largo de esa misma vía. Una es la disección de la arteria carótida. Suele dar un síndrome de Horner con dolor de cuello o de cara y trae riesgo de derrame cerebral. También cuentan los derrames cerebrales, las lesiones de la columna y las masas del cuello más arriba.

Qué implica una evaluación

La revisión empieza por mirar las dos pupilas con luz fuerte y en penumbra. A veces se toman fotos. Se busca el retraso al abrirse que habla del síndrome de Horner. Unas gotas de apraclonidina pueden confirmarlo. Pero ojo: en los primeros cinco a ocho días esa prueba puede salir negativa aunque el síndrome esté.

Después hay que tomar imágenes de toda la vía, no solo de la cabeza. El daño puede estar en cualquier punto de ella. Casi siempre se pide una resonancia magnética del cerebro, el cuello y la médula. Se suma una angiografía de las arterias carótidas, por resonancia o por tomografía. Y una tomografía del pecho, con la mira puesta en las puntas de los pulmones. Una simple radiografía del pecho no basta para descartar un tumor de esa zona. Las sombras del hueso y de los tejidos hacen difícil leerla. Si hay falta de fuerza en la mano, se pueden sumar estudios de los nervios y una resonancia del pecho.

Qué tanto tiempo es demasiado esperar

Llame al 911 o vaya a la sala de emergencias de inmediato si la caída llegó de golpe. Haga lo mismo si viene con visión doble o con una pupila grande de ese lado, con dolor de cabeza repentino e intenso, con dolor de cuello o de cara, con la cara sin fuerza, con el habla enredada o con pérdida del equilibrio. Ese cuadro puede ser un aneurisma, una disección de la carótida o un derrame cerebral, y el tiempo cuenta desde el primer minuto.

¿La caída llegó poco a poco, con la pupila igual y sin otros signos? Eso se puede ver en una cita normal. Una caída nueva con la pupila más chica de ese lado se debe estudiar en días. Y conviene hacer una pregunta clara: ¿el plan de imágenes incluye la parte alta de mis pulmones?

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